sábado, 19 de junio de 2010

Váis

Monsi ¿por qué te váis? 

Te fuiste pero no te llevaste la zalamería.

No se por qué no puedo sentirme de luto o entristecer; nunca pude afirmar que debía vivir por el bien de México, acaso (y eso sería suficiente) debía hacerlo por su propio bien y el de sus familiares y amigos.

Si alguien se lamenta sinceramente y quiere rendirle homenaje, mejor que vaya a sus libros; si puede, que lo goce, lo comente y lo critique. La crítica -y no la adulación ramplona- le haría mucho bien a su obra y a México.

Me enerva el culto a las personalidad, la adoración de las figuras públicas. Nada de luto nacional. Cualquier persona, con todo respeto, es prescindible, los que en verdad importan son los que vienen en camino, no los que ya dieron lo que tenían que dar.

morel

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